Wednesday, August 3, 2016

Una fiesta de los años 20 en Ipswich (Massachusetts).

... Habéis pensado alguna vez, si pudierais viajar en el tiempo, a dónde os gustaría ir? Un lugar, una época, quien seríais? Cierro los ojos y me imagino el Nueva York de los años 20, irradiando prosperidad económica, dónde nadie tiene miedo. Los Ford T relucientes por las calles. Las ciudades son protagonistas por primera vez en Estados Unidos y la gente deja las granjas buscando un estilo de vida urbano. La liberación de la mujer. El jazz, las fiestas, las charlas hasta el amanecer... 

Si. Convencida.

Viajaría a los felices años 20, en Nueva York o Paris. Y sería una moderna, al estilo Zelda Fitzgerald en sus años dorados, una flapper (como se dice por aquí). Llevaría vestidos con brillos, plumas y perlas en el pelo, y mucho maquillaje. Contaría historias que habría leído en algún sitio a los extraños, y posiblemente fumaría pitillos de esos largos. Me ganaría la vida escribiendo novelas, y aunque la ley seca estaría haciendo de las suyas, yo sabría dónde conseguir whiskey Ha! 


Por eso me hizo tanta ilusión la fiesta del domingo pasado en Crane Estate, Ipswich, al norte de Massachusetts.  Durante 5 horas- que pasaron como 5 minutos- jugamos a ser Zelda y Scott, y nos metimos muy bien en el papel. Nosotros y el resto de los invitados, todos se habían tomado muy en serio la estética de la época. Solo los móviles nos delataban. El escenario ayudaba, y es que la mansión y sus jardines eran mejor que el decorado de cualquier película. Y con la música, la compañía y las cervezas... ya solo quedaba dejarse llevar!




Es el cuarto año que los Trustees y Boston Swing Central organizan el evento, y las entradas vuelan. Aunque había en torno a 1500 personas el ambiente era relajado, las varias secciones del espectacular jardín- que llegaba hasta la playa- daban mucho juego.




Había kioscos con comida y bebida a precios razonables, música en vivo y dos zonas de baile, donde verdaderos cracks del swing hacían piruetas! Para los novatos como nosotros, había clases para aprender tus primeros movimientos. Elvira los seguía todos con atención, esa tarde nació una estrella del swing... 

Oh! y casi me olvidaba, los juegos típicos de la época!




Ya os decía que se nos paso el rato volando! También podías dar una vuelta en un Ford T!



Un verdadero viaje en el tiempo, un pequeño regalo para la imaginación, pasar la tarde en los años 20! Aunque reconozco que cuando cayó la noche, agradecí quitarme los tacones y el maquillaje, y regresar a 2016, a la vida cotidiana, donde tampoco se está nada mal!

Conchi








Monday, May 23, 2016

Los cerezos en flor de Washington D.C.

Hola! Estaba a puntito de irme a la cama, cuando he pensado en pasar por aquí, y contaros una historia de viajes de esas que me encantan. Hace poco mas de un mes que decidimos coger el coche y salir en busca de la primavera. Cogimos la carretera dirección sur y 7 horas mas tarde estábamos en Washington D.C. rodeados de flores, turistas en manga corta y casas coloridas. Parecía que habíamos aterrizado en otro planeta y con el chaquetón puesto. 


Los cerezos que rodean toda la zona monumental estaban en flor, y en la ciudad se respiraba ambiente festivo, porque esa precisa semana del año atrae a miles de visitantes para ver el espectáculo de color.  Un poco mas concurrido de lo que esperábamos, pero conseguimos encontrar nuestros rinconcitos especiales entre la multitud. 


La mayoría de los cerezos se concentran en torno al Tidal Basin, que es el lago que se encuentra frente al monumento de Jefferson. Este monumento es normalmente el menos visitado de todos (siendo el de Lincoln el que más) porque está bastante lejos y se te suele acabar el agua a mitad de camino y te das la vuelta. Pero todos los turistas parecían tener la determinación suficiente para llegar a la meta ese fin de semana. Había incluso quien empujaba.


Para el que no lo sepa, estos cerezos fueron un regalo de Japón a la ciudad de Washington en el año 1912. En Tokyo hay también un festival muy sonado en torno a los cerezos. Esperamos poder ir algún año, pero mientras tanto, nos contentamos con este :) y mucho. 


El fin de semana clave suele ser entre el último de marzo y el segundo de abril. Dependiendo de lo frío que haya sido ese invierno. Este chico tiene un blog dedicado a esto, y hace updates diarios con fotos del estado de las flores. Imprescindible. No me lo perdí ni un día. En los días previos al viaje me levantaba con la ilusión de ver la previsión y no de desayunar, que ya es raro.


Antes de llegar al monumento de Jefferson, el sendero pasa por el monumento a Martin Luther King, que es uno de mis favoritos. Siempre se me ponen los pelos de punta al imaginarme cómo tuvo que ser el speech de "I have a dream" a tan solo unos metros de aquí. Frente a 250,000 personas. 



Además de darle la vuelta al ruedo, y ya que estábamos, también fuimos a ver la reflecting pool y a nuestro querido Lincoln. Elvira dijo su nombre por primera vez mientras estábamos allí. Con la boca abierta nos quedamos. Creo que estaba inspirada y quería ensayar su speech futuro ante las multitudes :)



Después de tanto andar nos comimos un perrito en un kiosco y nos tumbamos bajo un cerezo. Había sido una jornada agotadora, pero lo habíamos pasado bien, y habíamos desconectado! Aun nos quedaban otros dos días para continuar la aventura en la capital, que decidimos pasarlos entre Georgetown, el zoo y los museos Smithsonian. En otro ratico os cuento más!



Ciao!

Conchi


Friday, March 18, 2016

La casa de Lizzie Borden en Fall River (Massachusetts).

De las últimas excursiones que hemos hecho, esta ha sido la que más me ha impresionado. Posiblemente porque después de llevar más de tres años viviendo a tan sólo 45 minutos de Fall River (y con lo que nos movemos), no conocía la macabra historia de Lizzie Borden y los asesinatos que sucedieron en esta casa hace 150 años. Mi querida Nueva Inglaterra no deja de traerme sorpresas :)

Aunque este no es mi género, prefiero las historias alegres y de colores, os lo voy a contar. Porque la trama y la visita a la casa, junto con la película me han tenido asustada al punto de no querer ir sola a la cocina por la noche. Jeje. Y con pesadillas. 


Lizzie Borde era la menor de dos hermanas y supuestamente (nunca fue condenada) asesinó a su padre y a su madrastra con un hacha. A sangre fría, y con un plan maestro. Lo mas escalofriante de todo, es que este fue uno de los primeros asesinatos documentados por la prensa, y hay imágenes prácticamente de todo. DE TODO. Fotografías y documentos de uno de los juicios más famosos de la historia de América.



A pesar de que todo apuntaba a ella, nunca fue condenada, porque en la época era inconcebible que una mujer pudiera cometer semejante barbarie. Tras salir airosa de los juicios, se quedó a vivir en la zona a pesar de toda la presión social. Le escribieron una canción que cantaban los niños de la zona en sus juegos...

"... Lizzie Borden took an axe, gave her mother forty whacks, 
When she saw what she had done, gave her father forty one..."

"... Lizzie Borden cogió un hacha, y le dio a su madre 40 hachazos
Cuando vio lo que había hecho, le dio 41 a su padre..."

La casa está conservada tal cual, y la gente que lleva el tour hace muy buen trabajo con las explicaciones. Te van enseñando fotos originales del suceso, y contándote detalles que hacen que se te pongan los pelos de punta. No se meten en lo paranormal, eso lo dejan para el tour de noche, y los  que se quedan allí a dormir (es un Bed and Breakfast!).  Valor tienen. Un chico se mareó durante el tour en la habitación donde habían matado a la madrastra, y al parecer es algo bastante habitual. Qué susto. Cuando acabó el tour y me di cuenta de que se me había olvidado el abrigo de Elvira en esa misma habitación casi me hago pis de pensar que tenía que volver a por él... como un rayo subí y bajé.


¿Os atreverias a dormir aqui?? Yo desde luego que no!!! 

Conchi


Tuesday, March 15, 2016

Rockport (Massachusetts).

El año pasado por estas fechas estábamos enterrados en nieve. Y sin embargo, este año nos vemos en la playa sin abrigo. Qué regalo nos ha hecho Boston y el tiempo, dándonos un respiro y un premio después de sobrevivir al temporal del invierno pasado.

Cuando vives en España (al menos en el sur), el buen tiempo es algo que das por sentado. Siempre hace sol. Siempre hay luz y a medio día puedes sentarte en una terracita y tomarte una caña en Enero. Cuando vives en una ciudad fría, como es Boston, donde los inviernos son duros, aprendes a apreciar mucho más los días buenos. Si hace sol el sábado puede estar la casa patas arriba que nos ponemos un sombrero y las zapatillas de deporte y salimos a disfrutarlo. Porque sabemos que luego vienen fines de semana de estar encerrados, o hacer actividades de interior, que no ayudan tanto al animo.

Esta entrada es para celebrar este buen invierno, el sol y la llegada temprana de la primavera. Y enseñaros Rockport, pueblito hermano de Gloucester lleno de rincones bonitos y con toda la esencia marinera de Nueva Inglaterra.




Este pueblito es el típico donde comer langosta (veis arriba las trampas y al pescador en acción sacando una del agua) y fotografiar boyas de colores. Pasear por el puerto y disfrutar de la calma y la brisa marina. Elvira descubrió lo divertido que es tirar piedras al agua (le viene de herencia, su padre tiene la misma costumbre) y me llevaba a coger más. Desde que empezó a andar, no hay quien la pare (ni quien le eche una foto). 

Deseando disfrutar de cada uno de los días de primavera. Tenemos además planeado una escapada sorpresa... stay tuned, os prometo que os va a encantar.

Un abrazo,

Conch

Sunday, February 14, 2016

Bizcocho de Melocotón.

No os lo había contado, pero los Reyes Magos me trajeron una Kitchen Aid, y muy a mi pesar aún no la había estrenado. Mi marido la había usado para hacer masa de pizza un par de veces, pero yo la miraba, y la veía tan grande, con esos ganchos para batir, y me intimidaba. No ha sido hasta esta tarde que me he lanzado con una receta sencilla, y he flipado. La forma de batir que tiene es espectacular y hasta bonita. No podía dejar de mirarla.


La receta que he elegido ha sido un bizcocho de melocotón bastante denso y jugoso que en inglés se llama "pound cake" porque originalmente todos los ingredientes iban en la misma medida, y todos pesaban un pound, o lo que es lo mismo, una libra. Como ha sido mi estreno, he seguido las instrucciones al pie de la letra, así que todo el mérito a la chica de A Mother's Shadow, que además tiene fotos de todo el proceso. Yo os la dejo en español con las medidas en gramos y os animo a que la probéis, porque sale super jugoso, y con los trozos de melocotón es una delicia. Ha sido un trocito de verano en este frío invierno! ¿Vamos allá?

Ingredientes:

225 gramos de mantequilla (2 sticks)
400 gramos de azúcar blanca (2 cups)
450 gramos de harina (3 cups)
6 huevos
2 cucharitas de extracto de vainilla (2 teaspoons)
125 ml. crema agria (sour cream) (1/2 cup)
Bicarbonato, la punta de una cucharita (1/4 teaspoon)
Sal, la punta de una cucharita
Melocotones partidos en dados, medio kilo ya pelados y sin hueso (1 libra).  Como no estaban en temporada, los he comprado congelados.

Elaboración:

Precalentamos el horno a 175 grados.

En el bowl de la batidora ponemos la mantequilla y el azúcar y mezclamos hasta que la masa esté uniforme. Añadimos los huevos, uno a uno, y batiendo después de cada uno. Echamos el extracto de vainilla.

En otro bowl, mezclamos a mano la harina, el bicarbonato, y la sal. Vamos añadiendo esta mezcla de ingredientes secos a la batidora, poco a poco y alternando con la crema agria. Batimos bien. Añadimos los melocotones en daditos y batimos una vez más.

En una bandeja untamos mantequilla o aceite para que no se pegue. El molde típico para este tipo de bizcocho es con un agujero en el centro. Yo no tenía y lo he hecho en una bandeja de cristal normal. Lo metemos en el horno una hora, o hasta que hagamos la prueba del palillo y salga limpio.

Podeis espolvorear azúcar glas por encima para decorar o dejarlo tal cual! 

¿Qué os ha parecido? A mi me han entrado ganas de comerme otro pedacito. 

Un beso!
Conchi


Wednesday, February 3, 2016

Smuttynose Brewing Company, Portsmouth (New Hampshire).

Hoy toca post cervecero :) El fin de semana pasado decidimos volver a las andadas y visitar una fábrica de cerveza. Hacía más de un año que no íbamos a una (parece mentira), el último tour fue en la Night Shift Brewing, también lo retransmití. Ahora con el invierno apetece hacer actividades de interior, y amigos, no solo vamos a ir a ver museos HA! 

Esta brewery (cervecería) tiene solera, más de 20 años a sus espaldas, y hace apenas dos años que han inaugurado estas nuevas instalaciones a las afueras de Portsmouth, New Hampshire. Y son preciosas, porque han rehabilitado una antigua granja, y ademas de la fábrica han abierto un restaurante.


Los visitantes tienen dos opciones: 

(1) Hacer el tour + Degustación 
(2) Hacer sólo la Degustación. 




Nosotros hicimos las dos cosas, pero la mayoría de la gente se saltaba el tour (que es gratuito) y se dedicaba a beber cerveza. Esta chica era una crack explicándolo todo, la congratulo desde aquí.
















































La degustación cuesta 3 USD y puedes probar 4 cervezas en vasitos de 4 oz. Como estaban de fiesta lanzamiento, además nos dieron una extra para probar el new release. Cuando compras la degustación, las pintas en el restaurante son a 2 dólares. Es un chollo. 


Probamos pues 5 cervezas. Menos la última, todas estaban muy buenas, aunque altas en la graduación de alcohol. Para que os hagáis una idea la lager tenía 7,4 y era la que menos. Podéis ir pinchando en cada una para ver la descripción:

- Baltic Porter
- Tripel Belgium Style Ale
- East Coast Common Lager
- Rocky Road Stout (esta llevaba marshmallow)
- Brett and I Sour

Mirad la experta...




La cerveza insignia es la Finestkind IPA. Su etiqueta es especialmente famosa, salen dos abuelitos sentados frente a una caravana. La tengo a mis espaldas en la foto, pero aquí la veis mejor:




Mola mucho, porque tienen allí la caravana (fuera) para que te eches la foto. Cómo os podéis imaginar, no me pude resistir! Aunque faltaban las hamacas.




Muy recomendable esta visita a la Smuttynose Brewing, muy entretenida y educativa. Volveremos sin duda. Y ahora a dormir, que mañana hay que madrugar y estoy molida!

Adios!

Conchi





Sunday, January 31, 2016

Hoy leemos... The Cat in the Hat!

Este gato tan estrafalario se ha convertido en la estrella de la casa. Llegó en Navidad y aqui se quedó, con su sombrero y su pajarita. Lejos vemos ya al bebé del ombligo tan adorable. Ahora el gato miau miau es el que manda. Y me tiene intrigada.


Dr. Seuss es el autor de esta serie de libros, que son todo un clásico americano. El hombre curiosamente es de Massachusetts, paisano de Elvira.  Un día se propuso escribir un libro rimando 200 palabras y nacio el gato. Y se hizo tan popular que a día de hoy las copias vendidas ascienden a 600 millones. No falta en ninguna casa de este país desde que se publicara en los años 50.


La historia es divertida, pero un poco siniestra: está lloviendo y los niños (Nick and Sally) se aburren en casa. Hasta que el gato toca a la puerta. A pesar de que su mamá no está, los niños deciden dejarle pasar y entre todos (principalmente el gato y Thing 1 and Thing 2) forman la marimorena. El pez es el único que intenta advertirles de que no está bien lo que están haciendo. 



Yo personalmente, tengo algo que confesar: leyendo estos libros me vengo abajo porque son autenticos trabaleguas y no doy una, la filologia inglesa no me llega. No doy crédito a la pegatina de la portada que dice " lo leo yo solito".




(Seriously? HA!)


Lo que está claro es que tenemos gato para rato, porque hay una que no se despega del libro ni para dormir. Es de páginas finas, y las pasa con un cuidado y una atención que le presta que me quedo con la boca abierta. 




Os dejo el link a Amazon por si os animáis a adoptar al gato del sombrero. Yo creo que me voy a practicar el trabalenguas. 

Bye!

Conchi